La
educación técnica ha tenido a lo largo de los últimos cincuenta años una
historia de altibajos derivados a las decisiones contradictorias y cambiantes
por parte de los organismos educativos del Estado, situación que ha influido de
manera directa a las condiciones de funcionamiento de las mismas.
Bezara y Tolosa (1989) citado por Bruni (1998) consideran que: “los
egresados de carreras técnicas no tienen fácil acceso al mercado laboral y en
ciertos sectores, se presenta una saturación cultural o técnica lo que hace que
no sea garantía para un mayor acceso al mercado laboral”.(p.153).
No se puede pasar por desapercibida la
realidad del mercado laboral en Venezuela, que desde hace varios años afronta
un escenario de incertidumbre, de riesgo, producto de la inestabilidad política
que ha repercutido seriamente en el sector empresarial productivo, como en la
mala utilización de la fuerza laboral, dando paso a altos índices de desempleo,
más del 50% de la población trabaja informalmente, 4 de cada 10 fabricas que
habían en el país se han visto obligadas
a cerrar sus puertas, debido a esta crisis, inflación, inestabilidad del sistema
cambiario, políticas monetarias y fiscales, entre otros.
Claro está, si el país no cuenta
con empresas donde ubicar a los egresados de las escuelas técnicas, para que
hagan sus pasantías, y en el mejor de los casos, que queden como personal fijo,
si no hay manera de incorporarlos al campo laboral, tan sencillamente se
presente el problema que se está viviendo en la actualidad, no hay matricula,
por falta de motivación de parte de la masa estudiantil hacia las carreras
técnicas.
Es tarea de nosotros los
docentes replantearnos continuamente nuestra función en la sociedad, la
importancia y responsabilidad que tenemos hoy. En contra de lo que pensamos,
con las nuevas formas de divulgación en educación y con todas las posibilidades
que poseen los estudiantes de adquirir conocimientos, hoy más que nunca somos
indispensables en el proceso de enseñanza, dada la pérdida del interés en
aprender, la pérdida de valores, la pereza intelectual y el logro facilista de
las metas.